Las Navidades del expatriado


Este año, como siempre desde que vivimos en Alemania, hemos regresado a casa por Navidad. Volamos hacia Madrid el día 22 de Diciembre por la tarde, y el 29 comiendo con unos amigos se me ocurrió poner el siguiente tweet: “Comida de amigos,… Ya he perdido la cuenta de cuantas.”

 Celebrando una nochevieja en familia

Una buena amiga -Gracias Elena- me hizo caer en la cuenta de lo que estaba diciendo con una respuesta sencilla y poderosa: “Pues no deberías perder la cuenta y acuérdate de cada una de ellas”

 

En principio mi comentario no tenía más propósito que ponerle una nota de humor a una reunión de amigos y a una entrada en las redes sociales, sobre lo que estaba haciendo en ese momento. La realidad es que el subconsciente, como nos ocurre a todos los humanos, estaba jugando su propio partido, y tenía otras reglas. Esta pregunta poderosa, destapó en mí una pequeña caja de Pandora. La respuesta inicial al desafío de Elena era simple. “Claro que sí, Elena; no era más que una broma”. Sin ser mentira, no pasa de ser una excusa pobre para un Coach que se precie.

 

Mi propósito de vida es estar con la gente, conocerles, ayudarles, quererles… Mi profesión se basa en las relaciones interpersonales, en el manejo de la comunicación asertiva. ¿es posible que realmente me canse estar con amigos y familiares; aquellos a los que más quiero? ¿es posible que se me olviden en menos de 10 días los momentos felices que he pasado con ellos? ¿realmente soy así, o me estoy engañando? … estas y muchas otras preguntas se agolpaban en mi cabeza.

 

Con el tiempo de reflexión suficiente, y la inestimable ayuda de algún colega Coach -Gracias Begoña- he llegado a reencuadrar el tema y verlo desde otra perspectiva. Las Navidades del expatriado, en efecto son un sin parar de compromisos, citas, invitaciones a comer, merendar, cenar, y hasta desayunar con tal de encontrar algún huequito para verte con alguien que te quiere y a quien no ves muy a menudo. Es un ritmo duro, a veces puede llegar a estresar, y sin duda cansa. Así me siento siempre el volver de regreso.

 

Al mismo tiempo, profundamente feliz y realizado. Todo este montón de personas me han demostrado su cariño; que significo algo importante para ellos. Han cambiado sus planes por mi o por nosotros. Han acomodado sus citas para que coincidan cuando nosotros podemos estar, no importa si tiene que ser un desayuno, con tal de estar juntos. Eso significa que nos quieren, y no puede haber en el mundo mejor regalo. Lo que echaba en falta es algo de tiempo conmigo mismo, para poder saborear esos momentos… pero ahora sé que eso lo tengo todo el año. Atesoro esos momentos, y los “recolecto” cuando es posible, para poder volver a ellos siempre por el resto de mi vida. Ahora sé que quiero seguir haciendo “Las Navidades del expatriado” cada año que me sea posible.

 

Por cierto, si alguno es curioso de las estadísticas fueron en 14 días: 2 desayunos, 3 aperitivos, 11 comidas, 3 meriendas, y 9 cenas. Estuve con Enrique G, Elena S, Miguel P, Pablo, David, Mami, Papi, Elena, María, Carmen, Jaime, Beita, Javier, Quique, Dani, Rafaela, Eduardo, Beatriz A, Albert, Alex, Paloma, Carlos, “Garbancito”, Pilar, Isa, Félix, Alvaro P, Arancha, Henrik, Nuria A, Olivia, Erik, Fernando S, Silvia A, Miguel S, Alvaro S, Inés, Beatriz, Carmen H, Manolón, Alberto, Javi, Ana, Nerea, Clara, Chemi, Marta, Adri, J.Maria, Pauli, Kike, Manu, Alfonso, Berta, Fer, Paco, Eli,  Dani P, Rocío, Marta, Antonio, Luis, Elena, Jesús W, Martina, Marcos, Amparo, Dani S, Miriam, Victor, Raquel C, Oscar, Javier, Isabel, Danone, Mamen, Noa, Diego, Amaya, Amayita, Yago, Dolo, Gonza, Pepón, Ricardo, Nuria G, Raquel T, Beatriz T, Jesús, Silvia, Inés, Irene, Jose, Cami, Tomás, María, Isabel S y Fernando S. 

Con muchos de ellos varias veces y con algunos que no están hable o me escribí, y me hubiera gustado estar con ellos.

 A todos y cada uno de vosotros, ¡os quiero mucho! Gracias por ser quien sois.

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Comment (1)


  • Reply Nuria said 3 years ago

    Grandes palabras.
    A las que añadiría que en ocasiones estas “palizas” del expatriado son hasta de agradecer, pues la limitación de los días que estais aqui, hace que ver a la gente sea una prioridad. De otro modo uno acaba poniendo por delante los deberes, las compras, los cumples, etc… Y dejando para el próximo fin de semana a los amigos, y cuando uno se quiere dar cuenta los fines de semana se han convertido en meses. ;-(

    Nuri

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