El poder de una flor


Hace poco decidí presentar un proyecto personal al comité de innovación de mi empresa. Para mi era, y es, algo muy importante. Es un proyecto en el que creo firmemente, y es presentación era clave para conseguir el apoyo y la financiación necesarios para llevarlo a la práctica.

Estaba seguro de la idea, de como comunicarlo, y de que escenografía preparar. Había trabajado la presentación a conciencia. Se la había presentado a cuatro personas de confianza e integrado su feedback. Sabía el impacto que pretendía crear…

Y de todos modos, algo dentro de mí seguía generándome inquietud. Tenía una voz que me decía “igual la cagas, que tú eres muy dado a fallar a la primera, y sólo tendrás una oportunidad.”

Decidí que la mejor manera de afrontarlo era trabajar este saboteador con un Coach. Hice una sesión con mi compañera y amiga Susana García Pinto, para trabajar este miedo. Gracias a la guía de Susana puede ver el futuro de otra manera. Visualicé y me focalicé en el éxito, en el gran impacto positivo que mi proyecto va a tener. Y de una de sus acertadas preguntas, surgió una idea: tener una referencia visual que me llevara inmediatamente a esta visión.

Orquidea-blancaDecidí que me llevaría una orquídea el día de la presentación y la colocaría en un lugar que la pudiera ver. El por qué la orquídea y como me conecta con esa plenitud no es tan importante… de echo, no sé si lo podría racionalizar, simplemente surgió. Lo realmente interesante es que funciona. Si quieres indagar en el cómo funciona, en programación neurolingüística -PNL- este concepto se denomina “Ancla”.

Llevé mi orquídea, y la planté en la mesa del tribunal. Esto ya generó un ambiente distendido y hasta diría jovial. Luego la tecnología se encargó de hacer de las suyas: no funcionaba el sonido y mi presentación era muy audiovisual; el ordenador de allí no ejecutaba el clip de vídeo… total, tuve que pedir que presentaran otros proyectos y arreglar los detalles sobre la marcha.

Finalmente presenté. En esas condiciones me hubiera puesto bastante nervioso, pero sabía que había visualizado mi éxito y que la flor estaba allí para recordármelo. Ni siquiera necesité mirar a la orquídea, miré a los ojos a los miembros del jurado, e hice click… fundido en negro en la pantalla y música de piano. Después todo fluyo perfectamente.

 

El lunes pasado me escribieron para comunicarme que mi proyecto es uno de los seleccionados y que me asignarán los recursos necesarios.

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